En
nuestro país, aproximadamente 10.000
personas mueren cada año en accidentes
de tránsito, es la principal causa
de muerte no natural.
Aunque sabemos que las rutas son menos frecuentadas
por la noche, durante estas horas es que se
producen mas de la mitad de todas las muertes
por accidentes automovilísticos en
ruta. Al respecto, las estadísticas
mundiales avalan de manera indiscutible esta
afirmación.
Nuestra sociedad cuenta con innumerables y
penosas muestras de ello. La más reciente,
ocurrida el 22 de febrero de 2003, a las 2.50
de la madrugada cuando un colectivo se desbarrancó
desde un puente, dejando como resultado diez
personas muertas (casi la mitad de sus pasajeros).
Según algunos testigos, el conductor
se habría pasado del acceso hacia la
ruta obligada de su recorrido habitual, por
lo que tuvo que efectuar un giro en la siguiente
salida a una velocidad no apropiada. No pretendo
acá dilucidar las razones exactas que
hizo que el conductor atravesara la baranda
de protección y cayera a una zanja
de cinco metros, lo que si deseo puntualizar
es que si el mismo colectivo y su mismo conductor
hubieran viajado durante el día, sin
lugar a dudas éste hubiera tenido mucha
mayor posibilidad de visualizar el acceso
que correspondía y aún si lo
hubiera pasado podría haber visualizado
y calculado mejor la velocidad para ingresar
en la próxima salida.
Pero, como tantos otros hechos que ocurren
en nuestro país: suceden, conmueven
y pasan al olvido sin que las autoridades
competentes realicen el mínimo análisis
de sus causas para luego proponer las correspondientes
medidas preventivas que tiendan a evitar la
repetición de lo ocurrido.
Otra característica preocupante de
estos hechos es que al final del relato gráfico,
radial o televisivo, habitualmente se concluye
la nota con: “El tránsito
se normalizó al mediodía” o algo por el estilo, dando así por
terminado el suceso, hasta que una próxima
y muy similar tragedia se produzca.
Ahora bien, muchos lectores me dirán
que “son accidentes” y son “inevitables”,
pero según el diccionario, Accidente significa: “evento inesperado”,“percance
imprevisto sin causa aparente”, “suceso eventual especialmente
desgraciado”, entonces si nos
atenemos estrictamente a estas definiciones, la mayoría de los Accidentes
Automovilísticos y en especial los
ocurridos durante la noche, realmente no son
tales, pues como demostraremos mas
adelante, mas bien son colisiones
que pueden y deben ser evitadas.
Que la tasa de incidencia de accidentes fatales
nocturnos sea 3 a 4 veces más que los
accidentes diurnos, tiene su explicación
científica muy elemental y categórica,
pues la gran dificultad que el ojo humano
tiene para distinguir con certeza los objetos
y determinar distancias durante la noche,
es una característica que le es propia
y natural. Desafiar a la naturaleza y a las
estadísticas es como jugar a la ruleta,
solo que en este caso suele ser una ruleta
rusa.
Como miembro de esta comunidad y como Oftalmólogo,
decidí escribir este articulo con la
finalidad de alertar y explicar la relación
existente entre la Visión y los Accidentes
Automovilísticos Nocturnos.
|